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Trail 34K Chiva: Lo logré, a pesar de todo

Lo conseguí. Logré completar los 34 km del Trail de la Sierra de Chiva. Y no fue fácil. Pero lo logré. Después de tanto entrenar, pensar, imaginar y visualizar la que sería mi carrera más difícil de este año, por fin llegó el momento de correr. Y lo logré.

Ha sido un fin de semana muy bonito, lleno de nervios, emociones, encuentros con buenos amigos, en el que hemos disfrutado de la hospitalidad de la buena gente valenciana. No podemos quejarnos del recibimiento que nos han hecho: el viernes eran los padres de Marta (nuestra amiga de 4trailrunning.com) quienes nos invitaban a disfrutar en su casa de una paella valenciana al estilo tradicional, mientras planeábamos llenos de impaciencia la aventura que nos esperaba al día siguiente, tanto a Ibon, Javi y David (quienes correrían la ultra de 61 km), como a Aguayo y a mí (que haríamos “la corta” de 34 km); y el sábado por la noche, ya después de la carrera, eran nuestros buenos amigos Jose y Noelia quienes nos mimaban con una estupenda cena en su casa de Utiel, para reponer fuerzas y comentar emocionados la jugada. Sin olvidar a David Sáez, otro corredor valenciano al que por fin conocimos en persona, después de seguirnos a través de varias redes sociales y que tuvo el bonito detalle de regalarnos una camiseta de su club. Muchas gracias a todos, habéis hecho que este fin de semana haya sido aún más especial e inolvidable.

La noche anterior, es el momento de dejar preparada la equipación, repasar el perfil de la prueba y planificar bien la toma de geles, sales, agua y comida sólida.

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El sábado a las 7 de la mañana, iluminando las calles de Chiva con sus frontales, tomaban la salida hacia la montaña los corredores de la distancia ultra. Por delante, 61K rompepiernas con 6000 m de desnivel acumulado.  Allí fueron nuestros 3 representantes a dar lo mejor de sí mismos.

Dos horas después comenzaba la aventura para el resto de nosotros, afrontando los 34K y 3000 m de desnivel acumulado de la prueba “pequeña”.

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Momentos antes de la salida tengo una mezcla de sensaciones:  inseguridad ante una distancia tan larga, miedo por ese tobillo que no termina de curar, ilusión por completar un reto tan soñado. En el momento de la cuenta atrás la adrenalina se dispara, Aguayo y yo nos damos dos besos, nos deseamos suerte y por fin comenzamos a correr. Ahora es el momento, ya se acabaron las dudas, ahora toca apretar.

La salida por las calles de Chiva es muy tranquila, exceptuando al grupo de cabeza, el resto de corredores salimos a un ritmo muy suave, se nota que queremos reservar fuerzas. Aguayo lleva mejor ritmo que yo, poco a poco nos vamos separando. Después de unos 2 kilómetros de asfalto, con alguna subida suave, por fin nos desviamos hacia un sendero. En el cruce, un voluntario nos grita “¡A las piedras! ¡Ya entráis a las piedras!” jajaja No pudo describirlo mejor.

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A partir de aquí, comienza lo hermoso de la carrera: pistas, senderos, tierra, piedras, fuertes subidas, bajadas técnicas, vistas espectaculares… ¡Esto es lo que nos gusta!

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Todo se desarrolla según lo planeado, caminando en las subidas más fuertes ayudada por mis bastones, corriendo en el llano y trotando con cuidado en las bajadas. Voy muy conservadora, pero no quiero hacerme daño en el tobillo que tanto me preocupa y algunas bajadas tienen una pendiente muy fuerte, hay que ir con cuidado.

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Paso el primer avituallamiento sin parar, comiendo y bebiendo de lo que llevo en mi mochila. Pero al llegar al segundo avituallamiento, hacia el km 14, toca recargar los bidones de agua. Allí me encuentro con un ambientazo increíble, incluido un grupo de voluntarias disfrazadas de abeja Maya y no puedo resistirme a hacerme una foto con ellas. ¡Qué majas son! Por lo visto estas fenómenas cada año se disfrazan de algo diferente para animar al personal.  Una gran idea.

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Sigo por una pista bastante rápida, así que decido recoger mis bastones para correr con más comodidad y de pronto, uno de ellos se me rompe y empiezo a perder los tubos por el camino. Tengo que retroceder para encontrar la pieza de la empuñadura que se ha roto y aunque intento arreglarlo en el momento, no soy capaz, me pongo muy nerviosa por el tiempo que estoy perdiendo, así que guardo el bastón desarmado en la mochila y continúo solo con uno. La verdad, hubiera sido mejor no traerlos, tampoco les estoy dando tanto uso como esperaba, pero ahora toca cargar con ellos hasta el final.

Afrontamos el tercer monte del perfil y me encuentro bien de fuerzas, veo cerca la mitad de la carrera. Y es ahí exactamente, pocos metros más allá del km 17, donde se produce lo que más temía: piso mal una piedra y el tobillo se me vuelve a retorcer entero, a pesar de llevar puesta la tobillera. No me puedo creer lo que me está pasando. Y en la mitad de la carrera… ¡aún tengo otros 17 km por delante y apenas puedo caminar por el dolor!

Varios corredores del grupo en el que iba se interesan por mí, les digo que estoy bien y me quedo un rato parada pensando qué voy a hacer. En un momento así se te pasan mil cosas por la cabeza, pero la idea de abandonar es la que más pesa ¿cómo voy a poder terminar así? En ese momento me alcanza una corredora mallorquina con la que había charlado por la mañana y me recomienda atarme los cordones de la zapatilla en el último agujero y bien fuerte, cosa que yo nunca hago, dice que eso me dará más estabilidad. Le agradezco el consejo y decido probar. La verdad es que noto el pie más sujeto, doy unos pasos y parece que el dolor empieza a remitir.

Entonces es cuando empiezo a buscar en mi cabeza algo a lo que aferrarme para seguir y me acuerdo de todas las personas que me han animado y me han deseado suerte para esta locura en la que me he metido, tanto directamente como a través de las redes sociales; me acuerdo también de mi abuela, que falleció recientemente y a quien quería dedicarle mi entrada en meta en esta carrera. Son suficientes y buenas razones para continuar.

Comienzo a caminar con algo de dolor todavía, convenciéndome a mí misma para llegar como mínimo hasta el siguiente avituallamiento (km 22) y allí decidir qué hacer. Pero en el fondo, sé que voy a hacer esta carrera aunque se me caiga el pie a cachos. Ya habrá tiempo de descansar después.

Poco a poco voy caminando más rápido. A medida que el dolor disminuye, me atrevo a trotar un poco y casi sin darme cuenta los kilómetros van cayendo, con la euforia de pensar que podré cruzar la línea de meta.

Hacia el km 26 nos espera el hueso de la carrera: el Morrom de Gitam, una subida no demasiado larga pero con un 50% de desnivel. En este punto vuelvo a unirme a un grupo de corredores que llevaba por delante y consigo mantener un buen ritmo en la subida, sin parar y ayudándome de mi único bastón.

Al llegar al alto, soy consciente de que ya está hecha la parte más complicada de la carrera, ahora tengo por delante unos 4 kilómetros de perfil descendente, ya solo con algún pequeño repecho muy aislado. Sigo comiendo y bebiendo, cumpliendo religiosamente con el plan establecido y parece que funciona, porque empiezo a acusar el cansancio, pero aún me siento fuerte de piernas y de cabeza. Ya no le tengo miedo al km 30, ni a los que vengan después.

A partir de aquí, como es habitual en mí, empiezo a encontrarme muy cómoda. ¿Por qué será que, sea cual sea la distancia, los kilómetros finales de carrera son los que más disfruto?

Sigo corriendo y ya no pararé de correr hasta meta, a pesar de unas pequeñas molestias en la rodilla derecha y en el gemelo izquierdo, que achaco a correr en mala postura evitando cargar el peso en el tobillo izquierdo. Es el momento de apretar los dientes. En los 4 últimos kilómetros adelanto a algunos corredores que van caminando, incluso mantengo el ritmo en algunos suaves repechos hacia el final. Solo pienso en llegar a las calles del pueblo y los últimos metros serpenteando entre huertas se hacen muy pesados.

Por fin, piso el asfalto y a medida que me voy aproximando a la calle principal, veo cada vez más gente animando. El ambiente es increíble. Giro a la izquierda para afrontar la recta de meta y veo a Jose y Noelia a mi derecha. “¡Hola chicos!” Todo son risas y gritos, ¡qué subidón!

Recta de meta, corro, corro, corro… por fin tengo el arco de meta ante mí y ahora es el momento, por fin puedo cumplir la promesa que me hice a mí misma. Pongo mi mano izquierda en el pecho y con la derecha apunto al cielo, a ese lugar donde imaginamos a quienes ya no están con nosotros.  Ha merecido la pena el sufrimiento para poder dedicarle a ella, mi abuela, que fue una mujer tan luchadora, esta pequeña victoria personal.

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Me reencuentro con Aguayo que ha entrado en meta hace rato, también con Marta y sus padres. Son momentos muy emocionantes, con todo el cuerpo dolorido y el corazón desbocado por la euforia. He logrado terminar en un tiempo de 4:58 y posición 199 (de 350 corredores inscritos y 306 que completaron la carrera), después de todo lo que me ha pasado, no me parece un resultado tan malo.

Apenas han pasado unos minutos, cuando es David quien cruza la meta con un tiempo de 7:03 y en posición 21ª ¡No me lopuedo creer! ¡Es un fiera! Y además se encuentra bien, todo ha salido perfecto. Poco a poco, también Ibon y Javi hacen su entrada en meta, cada uno con una aventura que contar. Pero lo importante es que todos conseguimos cumplir nuestro objetivo, disfrutar y compartir una experiencia tan dura y tan bonita como esta. Ha sido una carrera impecable, muy bien organizada, de las que apetece repetir y recomendar.

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Ahora toca saborear este recuerdo, descansar y recuperarme bien de la lesión para poder estar pronto de nuevo al 100%.  Pronto comenzará un nuevo año y espero que esté tan lleno de nuevos retos como el que termina.

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12 comentarios el “Trail 34K Chiva: Lo logré, a pesar de todo

  1. Anónimo
    11 diciembre, 2013

    Eres increíble hermanita,esta claro que eres mas dura y fiera que el lobo de tu camiseta,seguro que la abuela estaba contigo,sigue luchando y conseguiras todo lo que te propongas( hoy has conseguido que se me escapen algunas lagrimillas). QUE VIRTXO NO PARE ¡¡¡¡

    • Virtxo
      14 diciembre, 2013

      Gracias hermana! Cuando vi la foto (es de las que saca la organización) a mí también se me saltaron las lágrimas, fue un momento muy emocionante, lo tenía pensado desde que murió la abuela, lo llevé en mi mente toda la carrera para sacar fuerzas.

  2. Isa
    11 diciembre, 2013

    En cuanto vi la imagen sabia por quien era, pero esta claro que ella y otros seres queridos que ya no están aquí, estaban contigo en todo momento y están súper orgullosas por lo que eres y todo lo que haces en esta vida. SIGUE ASI NO CAMBIES,VIRTXO NO PARES.

    • Virtxo
      14 diciembre, 2013

      Gracias prima! Un beso enorme

  3. Gonzalo Perez
    11 diciembre, 2013

    Mi mas sincera enhorabuena por ese carreron, tanto por la carrera en si como por todo lo que paso por tu cabeza a cada paso que dabas, de la salida a lo avituallamientos, del problema del baston al disfrute del recorrido, del tobillo al recuerso de tu abuela.
    Eres una maquina Virtxo, sigue asi, un saludo

    • Anónimo
      14 diciembre, 2013

      Gracias Gonzalo! Ya he leído que estás recuperándote de maravilla, me alegro mucho, seguro que llegarás a tope a la San Silvestre. Un saludo!

  4. David Santurtzi
    12 diciembre, 2013

    Me lo he leido ya 3 veces! Virtxo no pares!

    • Virtxo
      14 diciembre, 2013

      Yo también lo he leído unas cuantas y las que lo leeré. Gracias guapo 😉

  5. Buru
    12 diciembre, 2013

    Una cosa….. creo que ya te lo dije, pero…..yo corro siempre, en montaña, con los tobillos vendados con unas tiras de esparadrapo y desde entonces, me he torcido el tobillo (menos por que da seguridad y fijación), pero ya no me hago daño….. y ni lo notas por muchos km que sean…. Si te interesa me lo dices y te mando alguna foto de cómo lo hago…. Esta “chupao” y mola.
    Lo de apretarse bien los cordones es fundamental…. Hay quien dice que cada 20 km debería ser obligatorio repasar de nuevo los cordones.
    La foto de entrada en meta…. UN FLIPAZO
    Y joe!!!! yo también me he emocionado un poco….. y me uno a todos…. VIRTXO NO PARES!!!!!! “””tu sonrisa se sale por los laos”””.

    • Virtxo
      14 diciembre, 2013

      Gracias Buru!
      Desde luego eres el McGyver del trail running: truco para los bastones, truco para los vendajes…
      Pues sí que me interesa, porque aunque me ha dicho la fisio que nada de correr con tobillera (impide reforzar la articulación), pues oye para alguna vez puntual que esté algo tocada me puede venir bien. Si quieres mándame la foto al correo del blog virtxonopara@gmail.com o por Facebook como tú veas. Me imagino que será algo parecido a los kinesio tape, en casa tenemos pero no he investigado mucho como colocarlo, he tirado más de tobillera.
      Y lo de los cordones, ¡lección aprendida!
      La foto de meta es una pasada, creo que la voy a imprimir y todo, es un recuerdo para toda la vida.
      Un beso!

  6. Pingback: Un 2013 a la carrera | Virtxo no para

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Esta entrada fue publicada el 10 diciembre, 2013 por en Carreras, Corriendo en montaña.
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